Cuantificar el ahorro de energía

La gerencia energética de la instalación, cómo se desarrolló en este artículo, reconoce que uno de los puntos focales a considerar debe ser el cambio de postura ante la instalación, pasando de apreciarse como una caja negra a intentar discretizar qué, cuánto y cuándo se consume. A continuación, se describirán las opciones que se pueden manejar al “abrirse” dicha caja y sus principales implicaciones al momento de cuantificar el ahorro de energía, y por ende definir el retorno de la inversión.

Ahora bien, ¿cómo se puede cuantificar el ahorro de energía? lo primero que viene a la mente es “a través de la facturación” y ciertamente es la forma cómo se debería reflejar este esfuerzo, mediante la monetización; sin embargo, no todas las iniciativas implementadas pueden afectar la inercia energética de la edificación, compuesta de variaciones estacionales, mensuales, diarias, productivas, entre otras. De ahí la importancia de aplicar metodologías consistentes.

Partiendo de la premisa que las medidas de eficiencia energética ejecutadas son significativas, determinadas aplicando el principio de Pareto, o mediante una auditoría que siga los planteamientos de la norma ISO 50002 o similar, existen dos aproximaciones a considerarse para evaluar el impacto de las iniciativas: mediante una caracterización de planta o medición en tiempo real.

Caracterización vs. Medición en tiempo Real

A pesar que ambos enfoques permiten determinar la energía que se consume (o ahorra) de forma satisfactoria, su diferencia radica primordialmente en el monto de inversión inicial. La caracterización consiste en la instalación de equipos de monitoreo portátiles por un tiempo limitado de forma periódica (trimestral, semestral) para evaluar el desempeño energético de la instalación; mientras que la medición en tiempo real, como su nombre lo indica, se basa en instalar instrumentos fijos que envían la información en línea, y ésta se reporta en un ambiente web.

En términos cotidianos, si alguien va al cardiólogo y le instalan el holter, sería caracterización; y si fuera un equipo quirúrgicamente permanente, medición en tiempo real.

Cabe destacar que sin importar el tipo de enfoque, por la naturaleza fluctuante del consumo de energía es necesario el desarrollo de indicadores, ejemplo energía/producción (industria); energía/ocupación (hotelero, comercial), que permitan poner en contexto los consumos entre los servicios empleados, áreas, o líneas de ensamblaje.

Es aconsejable, una vez que la organización haya realizado inversiones en eficiencia energética, que inicie sus procesos de monitoreo y verificación a través del enfoque de caracterización, con miras a una inclusión gradual de un sistema en tiempo real, apoyándose en las fortalezas de ambas aproximaciones: costo (caracterización) y disponibilidad de la medición 24/7 (tiempo real), en cuanto sea económicamente factible.

En conclusión, sin importar el tamaño y lo complejo de la instalación se puede desarrollar una estrategia que permita abrir de forma consistente la caja negra, y cuantificar el ahorro de energía, bien sea sólo con análisis periódicos, o híbridos incluyendo tiempo real, para estimar los ahorros en el consumo de energía y su consecuente disminución de emisiones de CO2.

Publicado en: Revista Factor de Éxito, Edición VI, 2016, pp. 48-50 (Ver más de la revista)